Recuperar la forma

Aunque haga un montón de años que los has dejado, si has sido corredor sigues sintiéndote corredor y es fácil que, una vez tomada la decisión de volver a ponerte a prueba sobre la tierra o el asfalto, te dejes guiar más por tus recuerdos que por tus sensaciones. Vale, hace veinte años eras capaz de bajar de cuarenta minutos en los diez kilómetros, pero ello no implica que intentes emular esos registros cuando apenas acabas de empezar. ¿Que en realidad no acabas de empezar?, ¿que veinte años atrás corrías seis días a la semana e incluso quedaste tercero en la milla de Alcorcón? Sí, está muy bien, pero no olvides que han pasado dos décadas y tu cuerpo habrá cambiado bastante. ¿Que no ha cambiado tanto?, ¿que estás hecho un chaval? Puede ser, pero aún así deberías plantearte una fase de adaptación, un entrenamiento progresivo que, con suerte, te permitirá confirmar lo que ahora mismo piensas.

Optimistas o pesimistas

Los que regresan no se corresponden siempre con este perfil optimista, por supuesto. Hay unos cuantos que no hacen más que lamentarse del bajón experimentado, disgustándose son sus primeros registros y recordando a la menor oportunidad su época dorada, una plenitud física que jamás volverán a disfrutar. Tampoco es el mejor camino, desde luego. Por mucho que hayan pasado los años, el cuerpo tiene cierta memoria y, si eres capaz de tratarlo bien, sin brusquedades y permitiendo que se adapte paulatinamente a las nuevas exigencias, es muy posible que te sorprenda de forma positiva.

Objetivos razonables

Lo ideal desde el punto de vista de la motivación es no pasarse ni quedarse corto. Las expectativas que nos creemos, los objetivos que tracemos en nuestra mente, tienen una gran importancia y deberían ser razonables y partir siempre de un equilibrio. Como siempre, luego todo dependerá del esfuerzo y la voluntad, pero ser conscientes de dónde estamos y de a qué podemos aspirar es un primer paso fundamental para volver a sentirnos corredores de fondo. Tanto si nos vemos capaces como incapaces de reeditar viejas glorias, nos conviene entender que nada se consigue de un día para otro y que todo o casi todo es posible si lo deseamos de verdad.

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