Hacer deporte y correr maratón

En la línea de salida de una competición de maratón es común encontrarse con atletas procedentes de diferentes disciplinas y no sólo con especialistas en fondo.

El entrenamiento deportivo

Entrenar en básquet por ejemplo, implica realizar una buena actividad aeróbica y de correr, antes, después y como complemento de la actividad propia del deporte. Si bien el deporte implica una actividad donde se corre frecuentemente, no es como consecuencia de esto que muchos deportistas adquieren cualidades de fondo.

Correr mientras se practica un deporte implica la utilización de diferentes cambios de velocidad, por lo tanto es necesario si se tiene como objetivo además, correr una competencia de maratón, realizar un entrenamiento de regularidad. En la carrera, existen momentos de cambios de velocidad, utilización de diferentes ritmos, situaciones de esfuerzo en cuestas, y momentos en que los corredores se enfrentan al cansancio, sed, y sensación de falta de oxigeno. Estas situaciones no se viven en un entrenamiento de básquet y tampoco en una competencia deportiva.

Regularidad

En una competencia deportiva, el deportista no siente la sensación de la competencia de maratón, sobre todo en lo referido a cansancio, esfuerzo en cuestas y sensación de fortaleza muscular. Principalmente por los cambios de velocidad, si el atleta pretende formar parte de un maratón, debe realizar un entrenamiento complementario. En ese entrenamiento se buscara regularidad, resistencia, y sobre todo una fortaleza mental que le permita superar momentos de esfuerzo, como el muro de los treinta kilómetros, y situaciones donde la carrera parecerá prolongada e interminable. El entrenamiento de regularidad es diferente al de un entrenamiento deportivo donde en pretemporada puede aproximarse un poco al estilo, pero en la rutina exige una rutina y un esfuerzo diferente.

Complementar

Ante la situación de realizar ambos entrenamientos, se debe cuidar las respuestas del organismo, y tener en cuenta los tiempos de descanso. Es de gran importancia también cuidar el exceso de entrenamiento, y de este modo evitar contratiempos. Diferentes situaciones, como la fatiga aguda, las lesiones tendinosas, el desgarro y la falta de concentración representan sólo algunos de los síntomas del sobreentrenamiento que sobreviene, sobre todo en situaciones donde no existen buenas fases de recuperación y regeneración.

Es bueno que se entienda que la fatiga es buena en el entrenamiento, porque nos permite mejorar el rendimiento y es un impulso a superarnos. Sin embargo, se debe comprender que la fatiga se presenta después de un trabajo intenso y debe, tener una fase de recuperación acorde al trabajo realizado. De este modo se evitara un exceso de entrenamiento y el atleta podrá encarar de manera responsable sus objetivos.

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