¿Puedes descansar después de un entrenamiento?

Captura de torontodominicano.com

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Una buena forma es acudir a un spa en Madrid, para recibir una sesión intensiva de tratamientos relajantes que nos permitan disfrutar del descanso merecido.
La recuperación de nuestro cuerpo es igual de importante que la preparación previa a un entrenamiento.

Los efectos del ácido láctico

No son pocos los casos de aquellos que después de extenuantes sesiones de ejercicio se han pensado continuar o no con los entrenamientos debido a la fatiga que han de soportar, pero el esfuerzo siempre merece la pena.
Tras un esfuerzo deportivo, el cansancio aparece gracias por la influencia del ácido láctico. El secreto está en combatirlo y acelerar así el proceso de recuperación para que la fatiga no sea tan intensa y podamos descansar intensamente.
El cansancio aparece debido a la acumulación de los metabolitos, entre los que se encuentra el anteriormente mencionado ácido láctico. Tanto en personas que no están acostumbradas a hacer ejercicio como en deportistas de élite, la necesidad de energía por parte de los músculos no se alimenta únicamente con el aporte de oxígeno que se logra con los ejercicios aeróbicos.

Cuando no hay oxigeno, la energía se obtiene mediante una vía anaerobica láctica, tirando de las reservas de glucosa, lo que se conoce como glucólisis anaeróbica, la excusa perfecta para que comience la formación del ácido láctico.

Éste se forma y acumula en el músculo se requiere una demanda energética y durante rápidas fluctuaciones en estas mismas necesidades.

Trucos para que la fatiga sea menor

Si bien es cierto que la aparición de este metabolito no se puede eliminar, si que se existen ciertos trucos para que sus efectos sean menores:

– Hidratarse de forma continua tanto antes como durante el ejercicio. Alrededor de dos litros y medio de agua durante el día y uno por cada hora de entrenamiento.
– Alternar en los entrenamientos rutinas con ejercicios de alto impacto y bajo impacto durante toda la semana.
– Enfriamiento progresivo hasta acabar con el ejercicio. Esto aumenta la circulación, lo que ayuda a eliminar el ácido láctico de la sangre.
– Estiramientos al finalizar el entrenamiento, masajes, baño de vapor o una sesión de hidroterapia y relajación.

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