Correr más rápido

Correr más rápido no siempre es cuestión de piernas

Correr más rápido no siempre es cuestión de piernas

De entrada, conviene remarcar que cada uno debería fijarse sus propias metas de acuerdo con realidades más o menos objetivas, algo que no siempre ocurre. Por ejemplo, si Margarita es capaz de correr diez kilómetros en una hora, no parece demasiado realista pretender hacerlo en 50 minutos dentro de pocos meses. No es que sea imposible, ni mucho menos, pero las cosas hay que hacerlas poco a poco, permitiendo que las piernas y los pulmones se acostumbren a los cambios.

Todo depende

Además, lo que para Margarita significaría ir muy rápida, o por lo menos mucho más rápida de lo que va hasta ahora, para otra corredora podría ser una marca muy mediocre. Ya sabemos que todo es relativo y, por lo tanto, lo más sensato es centrarnos en nuestras posibilidades y olvidarnos de los demás. Si las lesiones nos respetan, es muy probable que poco a poco vayamos mejorando nuestras marcas. También dependerá de la distancia, claro. Un maratoniano puede seguir mejorando sus tiempos hasta pasados los cincuenta años, algo que muy raramente logrará un corredor de 5.000 o 10.000 metros.

Series de velocidad

En cualquier caso, existen una serie de ejercicios que pueden ayudarnos a ser más rápidos, aunque no conviene abusar ni, mucho menos aún, centrarse únicamente en ellos. Nos estamos refiriendo, por supuesto, a las series de velocidad. ¿Qué entendemos por velocidad? De entrada, nos referimos a distancias más bien cortas, de entre doscientos y mil metros. El ritmo dependerá de nuestras posibilidades, pero lo normal es intentar completarlas en diez segundos menos del que llevamos habitualmente en los 5.000 metros. Si desconocemos cuál es ese ritmo, bastará con ponernos a prueba dos o tres veces, corriendo esa distancia lo más rápido que podamos (sin llegar a quedar exhaustos) y calculando después la media.

Recuperar y dosificar

Por supuesto, es importante recuperarse adecuadamente entre serie y serie, mejor andando o trotando que quedándonos quietos. También es básico empezar de forma paulatina y dosificar los esfuerzos de este tipo, siempre con el objetivo de no dañar nuestra estructura muscular. Con un día a la semana debería ser más que suficiente para conseguir progresos.

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