Aire libre vs gimnasio

captura de vitonica.com

Muchas veces los amantes de correr se han hecho esta pregunta. Sea cual sea la elección lo cierto es que son dos buenas maneras de hacer este ejercicio tan sano. Cada una tendrá sus cosas positivas y negativas, pero a fin de cuentas, es el propio corredor el que debe tomar su decisión. Tomar una decisión en función de las condiciones climatológicas puede ser una buena manera de elegir.

Con la llegada del buen tiempo, puede ser acertado salir a correr al aire libre, pero cuando el calor veraniego aprieta es mejor volver al gimnasio donde el clima es el adecuado. En invierno, por el contrario, la opción de quedarse dentro corriendo sobre la cinta puede ser la mejor, así no te mojas en caso de lluvia y evitas el frío. No obstante, el frío invernal al hacerlo al aire libre, hace que nuestro cuerpo inconscientemente quiera entrar en calor más rápido y esto propicia que lo hagamos con más ganas.

La cinta

Correr en la cinta de un gimnasio permite al corredor llevar un control más exhaustivo de las dstancias que se recorren, el tiempo del ejercicio o las calorías consumidas. Es positivo también el hecho de que podamos tener a mano una toalla con la que retirar el sudor que puede ser muy incómodo. Además, en espacios interiores se mantiene una temperatura constante, lo cual puede hacer que sudemos más y más rápido al hacer el ejercicio.

Lo malo de correr en la cinta es que nos puede resultar aburrido, no tenemos nada con lo que distraer la atención y el hecho de tener controlados los parámetros como el tiempo, la distancia etc, nos pueden hacer obsesionarnos y no realizar el ejercicio con naturalidad. El ansia por terminar el ejercicio, o llevar una velocidad por encima o por debajo de nuestra preparación, puede hacer que la sensación de fatiga nos obligue a parar antes de tiempo.

Correr al aire libre

Hacer este ejercicio al aire libre es bueno porque también debemos entrenar los ejercicios de respiración para no fatigarnos tanto. Las condiciones adversas pueden hacer que esta sensación aparezca antes de lo esperado. Si corremos por zonas limpias, con un ambiente bien oxigenado, la práctica se nos hará más llevadera que si corremos en plena ciudad, con la contaminación de fondo.

Es interesante también que al salir a correr fuera, el cuerpo se mueve y pasa por muchos lugares, que pueden servir de distracción para el corredor y hacer así más llevadera la sesión de trabajo.

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