Falsas creencias sobre el trabajo abdominal

Cualquier sitio es bueno para hacer abdominales

Cualquier sitio es bueno para hacer abdominales

Al igual que sucede con el resto de músculos, en torno al trabajo abdominal existen muchas mentiras o falsas creencias que hacen que la gente ejercite este músculo de forma equivocada.

Dolor no es trabajo

Una cosa es sentir el músculo que se está trabajando y otra cosa muy distinta es que te duela. Que un músculo duela es sinónimo de que se está gestando una lesión mayor. Por ejemplo, un dolor en la zona abdominal puede ser síntoma de una contusión abdominal. Debemos trabajar el músculo hasta que “pique”, como se dice comúnmente, no hasta que duela.

Debido a esta creencia, hay gente que se dedica únicamente a trabajar los abdominales y se olvida de trabajar la zona lumbar. Es cierto que no hay que trabajarla con la misma intensidad ya que los lumbares están más desarrollados pero, si obviamos este trabajo, a la larga, podremos sufrir graves problemas de espalda.

Se pierde tripa

Todos los que quieren eliminar la grasa acumulada en la zona de la barriga tienen este pensamiento. Es un grave error. Para perder la grasa, ya sea en los abdominales o en otra parte de nuestro cuerpo, debemos realizar ejercicio aeróbico. Es decir, para perder grasa hay que correr. No vale solo con hacer abdominales o pesas, debemos complementar esa tabla de ejercicios con series de carrera continua o de bicicleta.

Otro mito que se oye en muchos gimnasios es que los abdominales se deben hacer al finalizar la carrera porque así pierdes más. Esto no tiene fundamento. No hay estudios que demuestren esta afirmación. Por tanto, será indiferente cuando lo practiquemos, siempre y cuando les dediquemos el tiempo necesario.

Utilizar una faja no reduce los centímetros de la cintura. Hay mucha gente que se coloca una faja o un plástico para que, de esta manera, esa zona sude y así perder esos centímetros de más. Esto es una grave equivocación. Lo que perdemos, en esta ocasión, son líquidos y eso puede dar lugar a una deshidratación.

Estos son solo algunos ejemplos de los muchos que se oyen en cada gimnasio. No se debe prestar atención a este tipo de comentarios. Lo mejor, en este caso, es preguntar al monitor y dejar que este te asesore.

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