Consejos

Empezar a correr (III)

Escrito por Josep Pastells / 20 de mayo de 2009

Una de las dudas que se plantean muchos corredores que acaban de empezar pero ya llevan algunas semanas sometiéndose a entrenamientos cada vez más intensos, es cuál es la mejor forma de mejorar. En la mayoría de las casos, y simplificándolo un poco, las dudas pueden reducirse a una sola pregunta: ¿es preferible ir aumentando progresivamente las distancias o decantarse por correr con una mayor frecuencia? Como casi siempre, no existe una fórmula mágica, pero sí que podemos tener en cuenta algunas cuestiones básicas.

Último artículo de esta serie de tres

Último artículo de esta serie de tres

Aunque es muy probable que el organismo responda bien a un incremento paulatino de la distancia o, en su caso, a un mayor número de días de entrenamiento, quizá lo más sensato, por lo menos durante los primeros meses, es afianzar lo que ya hemos conseguido. Siempre, claro, que se trate de una distancia respetable, digamos que por ejemplo dos kilómetros. De todas formas, tampoco pasa nada si nos pasamos una temporada corriendo sólo un kilómetro o incluso menos, pero en la mayoría de los casos estas distancias se acabarán quedando cortas con mucha rapidez.

Mejorar sensaciones

Los dos kilómetros, en cambio, son un buen punto de partida para mejorar nuestras sensaciones con entrenamientos en los que tengamos muy asimilada la distancia a completar y vayamos recorriéndola cada vez más rápido. Para los corredores principiantes, lo ideal es correr como mucho tres veces a la semana, aunque con dos también estaría bien. Lo más importante, en cualquier caso, es la motivación y la constancia. De nada nos servirá correr cuatro días durante una semana si a la siguiente nos olvidamos de las zapatillas y pasamos nuestras horas libres tumbados en el sofá.

Disciplina y descanso

Al principio los progresos acostumbran a ser constantes, pero siempre que se mantenga una mínima disciplina y no se abandonen los entrenamientos a la menor ocasión. Por supuesto, tampoco conviene pasarse al extremo opuesto y reducir o eliminar los días de descanso. Aunque el esfuerzo al que nos sometemos no sea desproporcionado, siempre hay que asegurarse de que nos recuperamos completamente antes de la siguiente sesión.

Calma con los cambios

El tiempo en el que permanecemos fieles a una distancia determinada también puede ser muy variable, pero lo aconsejable sería ir cambiándola una vez al mes. En cambio, la decisión de correr más a menudo habría que tomársela con un poco más de calma, ya que pasar de dos a tres días, de tres a cuatro o e cuatro a cinco supone en todos los casos un cambio muy fuerte que, además de ser meditado, debe responder a una mejora evidente de nuestra forma física.

Tags: ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario