El entrenamiento rutinario es un gran aliado del individuo con diabetes. Debe considerarse que además de buscar un bienestar físico, la motivación juega un papel muy importante en el tratamiento de la enfermedad.

Una persona con diabetes, al igual que una que no la tenga, debe realizar un entrenamiento deportivo sintiendo que disfruta de la actividad. No debe realizar una practica donde sienta obligación por la realización física o no encuentre motivos suficientes para disfrutar de un plan de entrenamientos y sentirse motivado emocionalmente. Si salir a correr se convierte en una carga, entonces era necesario complementar la actividad con otras prácticas como natación, ciclismo, gimnasio, y tantas otras que contribuyen a enfrentar la rutina. Si aun así no se encuentra la motivación apropiada quizás se deba cambiar de practica deportiva, lo importante es nunca abandonar una actividad física.
Actividad física
La actividad física es uno de los componentes más importantes, que pueden mencionarse en el tratamiento de la diabetes mellitus. Existen diferentes estudios relacionados a la diabetes y la práctica deportiva, incluso se ha prestado especial atención en muchos de ellos en la relación con la insulina. Un estudio reciente ha demostrado que el desarrollo de la diabetes tipo II, referida a no insulino dependientes, especialmente en personas con alto riesgo para esta enfermedad, es inversamente proporcional a la actividad física diaria que realizan en sus vidas.
Practicar una actividad física con frecuencia es muy beneficioso para cualquier individuo con diabetes, además de mantener el organismo movilizado y en forma, mentalmente existe una nueva predisposición ante los obstáculos de la vida diaria.
Glucemia
Cuando un individuo diabético decide comenzar un plan de ejercicios de cualquier actividad deportiva en general, realiza un control de su glucemia mucho más frecuentemente, de esta forma disminuye en forma considerable la incidencia y severidad de retinopatías, microangiopatias y neuropatías.
El riesgo cardiovascular que frecuentemente se asocia con la diabetes, provocando una enfermedad coronaria ateroesclerótica, se encuentra aminorado si se realiza una práctica deportiva rutinaria.
El ejercicio repercute en el organismo de una manera muy positiva, reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno. Además la práctica ejercicio tiene para el diabético un beneficio psicológico muy importante, aumentando la autoconfianza, y reduciendo los niveles de estrés en el sistema inmunitario y la predisposición emocional.
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