Una vez demostrado que las zancadas cortas favorecen la velocidad de los atletas, lo más sensato para quienes deseen correr más rápido es entrenarse para acortarlas. Ya hablamos de ello en el anterior post, pero hoy incidiremos en un par de movimientos que, además de obligarnos a alargar la zancada, podrían provocarnos problemas físicos que debemos evitar.

Acortar la zancada es importante para optimizar el esfuerzo
No hay que levantar las rodillas
En principio, no parece una práctica demasiado extendida, entre otras razones porque resulta mucho más cansado y lo último que desean los atletas es cansarse antes de tempo. Y es que los músculos frontales de la pierna, los cuádriceps, se agotan mucho antes cuando elevamos las rodillas para alargar la zancada, de manera que lo que en primera instancia podría ser más eficaz acaba convirtiéndose en un problema y nos hace correr con mayor lentitud.
Los últimos kilómetros
Aunque parezca un contrasentido, muchos fondistas elevan demasiado las rodillas cuando se enfrentan a la parte final de la carrera. El efecto psicológico de pensar que las zancadas más largas les llevarán antes a la meta hace que procuren dar pasos más largos, cuando lo más sensato sería acortarlos y, en la medida de lo posible, incrementar la cadencia. Los efectos negativos de esta práctica típica de los finales de carrera y derivada de un esfuerzo demasiado intenso no se hacen esperar: unas fuertes agujetas durante dos o tres días.
Cuidado con las piernas
No todo depende de las rodillas. Levantar en exceso las piernas también resulta contraproducente para los corredores populares. Por fortuna, lo más natural es levantarlas de una forma muy ligera, lo mínimo imprescindible mientras el pie se mueve hacia adelante antes de impactar con el suelo. Se trata de un movimiento mecánico, nada meditado, que provoca una presión mínima en los músculos de la pierna.
Tensiones innecesarias
Sin embargo, hay algunos atletas que, sin ser conscientes de ello, levantan demasiado las piernas en cada una de sus zancadas, lo que acaba provocando una fuerte tensión en la parte delantera de la espinilla, justo detrás de los flexores de la pierna. Para evitar esta tensión basta con recurrir a los consejos de siempre: mantener los pies a ras de suelo y acortar la longitud de la zancada.
Tags: acortar la zancada, zancadas más cortas
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